Nueva demanda por derechos de autor contra Lizzo
La reconocida artista musical Lizzo se encuentra inmersa en un nuevo litigio jurídico relacionado con propiedad intelectual. La intérprete está siendo demandada en un tribunal federal de California por la utilización no autorizada de un fragmento sonoro, en una acción legal iniciada por una compañía con sede en el estado de Georgia.
De acuerdo con la documentación presentada ante el juzgado, Lizzo incorporó un sample sin la debida autorización de la composición titulada “Win or Lose (We Tried)”, propiedad de The GRC Trust. Este extracto musical fue integrado en un avance de su tema “I’m Goin’ In Till October“, difundido a través de sus plataformas digitales durante el mes de agosto.
Detalles técnicos del caso legal
Este conflicto jurídico presenta una conexión adicional con la polémica generada por una campaña publicitaria de la marca American Eagle, protagonizada por la actriz Sydney Sweeney, conocida por su participación en la serie “Euphoria”. En el material audiovisual compartido en Instagram, Lizzo aparece rociando con una manguera un vehículo Porsche mientras viste pantalones de mezclilla desgastados y ejecuta movimientos de twerking. Durante la secuencia, la artista rapea: “No kizzy, él no tiene nada que hacer conmigo / cul… gordo, cara bonita con pechos / perr…, tengo buenos jeans como Sydney.”
Específicamente, el verso “Tengo buenos jeans como Sydney” constituye el fragmento muestreado que fundamenta la reclamación legal. Según los registros de Broadcast Music, Inc. (BMI), la base de datos de derechos de autor musicales, Jummy Ginn aparece como titular de los derechos de publicación, mientras que Sam Dees figura como compositor registrado de la obra original.
Objetivos y antecedentes de la reclamación
Los representantes legales de The GRC sostienen que Lizzo y su discográfica Atlantic Records “obtuvieron beneficios económicos que no habrían percibido sin la infracción de los derechos de autor de GRC”. El proceso de resolución extrajudicial del conflicto alcanzó un “punto muerto” según la documentación, lo que motivó la presentación formal de la demanda. La empresa demandante busca la compensación por las ganancias obtenidas mediante el uso no autorizado, además de daños y perjuicios y el reembolso de los honorarios legales correspondientes.
Este caso no representa un hecho aislado para la compañía demandante, ya que durante el presente año también interpusieron acciones legales contra Kanye West, su empresa Yeezy, el artista Kano y el rapero Vory por presunta violación de derechos de autor relacionada con otra composición de Sam Dees.
El portavoz de Lizzo manifestó sorpresa ante la situación legal y defendió la posición de la cantante mediante una declaración: “Para ser absolutamente claros, la canción en cuestión nunca ha sido lanzada comercialmente ni ha generado monetización alguna”. Esta postura establece un contraste significativo con los argumentos presentados por la parte demandante respecto a los beneficios económicos obtenidos.
Contexto de la controversia con American Eagle
La campaña de la marca de ropa generó significativas críticas mediáticas al asociar la imagen de Sweeney, caracterizada por su cabello rubio y ojos claros, con el eslogan “Tiene buenos jeans”, una expresión que en inglés (“good genes”) constituye un juego de palabras que puede interpretarse como referencia a la herencia genética. En el material promocional, la actriz reflexiona sobre cómo los genes determinan características como el color del cabello, tono de ojos o aspectos de la personalidad, mientras una voz masculina concluye: “Sydney Sweeney tiene buenos jeans”.
Este mensaje provocó malestar en diversas plataformas de redes sociales, donde numerosos usuarios interpretaron la campaña publicitaria como potencialmente racista o con connotaciones eugenésicas. Lizzo respondió con una combinación de humor y crítica social, publicando una fotografía vestida completamente con indumentaria de mezclilla acompañada del mensaje: “Mis jeans son negros”. La marca insistió en que la referencia se limitaba exclusivamente a las prendas de vestir, pero esta aclaración no logró convencer a numerosos usuarios, quienes consideraron que la comparación entre indumentaria y características genéticas resultaba confusa y conceptualmente inapropiada.
Este caso ilustra la compleja intersección entre derechos de autor, estrategias de marketing y sensibilidad cultural en la industria del entretenimiento contemporáneo. La resolución de este litigio podría establecer precedentes significativos respecto al uso de samples musicales en contenidos promocionales no comerciales y los límites de la expresión artística en plataformas digitales.
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