El microfono fantasma y la exclusión que todos vimos
Parece que en los preparativos para la gran final de Miss Universe 2025, a alguien en la marca tailandesa Kathy Labz se le escapó completamente el memo de la inclusión. Nuestra protagonista involuntaria, Fátima Bosch, asistió fielmente a una dinámica de patrocinio, lista para compartir su sabiduría sobre la cultura tailandesa, solo para descubrir que su papel era el de espectadora de lujo. Mientras las embajadoras de Vietnam, Filipinas, Costa de Marfil, Tailandia, República Dominicana, Guadalupe, Venezuela e Islas Turcas y Caicos recibían el preciado micrófono para hablar de su pad thai favorito, Fátima se quedó con las ganas, como cuando te quedas sin datos en medio de un TikTok crucial.
La escena era tan incómoda como ver a tus padres bailando en una boda: dos anfitriones recorrieron el grupo formulando preguntas a ocho de las nueve concursantes presentes. ¿La única que faltó en hablar? Ajá, la joven mexicana. Ahí estaba Fátima, con su mejor sonrisa de concurso, esperando su turno que, spoiler alert, nunca llegó. Las redes sociales, nuestro tribunal digital favorito, no tardaron ni cinco minutos en señalar el hecho con el dedo acusador. El consenso general fue que Kathy Labz, una de las firmas que patrocina el certamen, había omitido de manera bastante evidente a la representante de México.
¿Y el plot twist? Los videos en redes de la misma marca
Pero aquí es donde el guion se pone más retorcido que una telenovela de las nueve. A pesar de que en la dinámica grupal la trataron como si fuera un fantasma, en sus propias redes sociales, Kathy Labz sí compartió videos de Fátima. En ellos, la tabasqueña aparece con una de sus bebidas, haciendo comentarios tan entusiastas que casi podías sentir el sabor a través de la pantalla. “Quiero decir, esto está increíble, increíble, es mi segundo trago, estoy enamorada, necesito llevármelo conmigo a México, sí, quiero más”, declaró la joven entre sorbo y sorbo. Vaya, un nivel de aprobación que ni un influencer pagado.
Ante esta contradicción más grande que mi pila de ropa por lavar, la teoría conspiranoica favorita de internet salió a flote. Algunos sugirieron que la presunta resistencia de la marca para incluir a Fátima en la dinámica grupal podría deberse a posibles problemas entre la organización mexicana y la tailandesa, que supuestamente impedían a Bosch hacer publicidad como sus compañeras. Sin embargo, la realidad es que, después de todo el drama con Nawat Itsaragrisil, la mexicana ha estado más activa que nunca anunciando marcas, lo que hace que esta teoría tenga más agujeros que un queso suizo.
El incidente nos deja preguntándonos si fue un simple descuido de producción, un malentendido logístico o un movimiento intencionado. Sea lo que sea, se ha convertido en el tema de conversación, demostrando una vez más que en la era digital, cada movimiento (o falta de movimiento) está bajo el microscopio. La lección para las marcas es clara: en la época de la hiperconectividad, una omisión puede generar más titulares que todas las acciones correctas juntas.
¿Crees que esto fue un simple error o hay algo más detrás? Comparte este artículo en tus redes sociales y etiqueta a las marcas involucradas para que den su versión de los hechos. Y no dejes de explorar más contenido relacionado con los detrás de cámaras de los grandes certámenes de belleza en nuestra sección.




