El amor por el futbol comenzó en la infancia para muchos, pero no todos logran debutar en primera división. Teo González, Markin López, Enrique Montaño y Alexis Jáuregui compartieron esa pasión hasta que una desilusión los llevó a cambiar de campo: de la cancha al escenario.
El futbol profesional en México es altamente competitivo. Según el FIFA Professional Football Report de 2023, el país contaba con 9 mil 464 jugadores en 244 clubes. Para algunos, la banca se convirtió en un callejón sin salida.
Teo González, portero de formación, lo resume así:
“Siempre fui banca, pero bueno, ahí estuve. Para el jugador de futbol siempre es problemático debutar, pero para un portero lo es más todavía, y aunque se cuide para durar muchos años en la cancha, no hay oportunidad”.
El día que debía debutar en primera división, le dieron la oportunidad a su suplente. “Me desilusionaron, me peleé con los directivos del club y lógicamente me congelaron más de lo que ya estaba”, confiesa.
Markin López, también portero, vivió una experiencia similar. Ahora es actor de series como “Vecinos” y “Club de Cuervos”. Explica su decisión:
“A los 21 o 22 años ya eres grande, estuve en planteles de primera división y era tercero o cuarto portero, pero no debuté, salía a la banca. Sentía que estaba muy sobre el tiempo y que era el momento de cambiar de aires”.
Enrique Montaño soñaba con entrar a la Universidad del Futbol, pero sus padres lo inscribieron en la Universidad La Salle. Allí se cruzó el CEA (Centro de Educación Artística de Televisa). “Yo tenía 16 o 17 años y esa es la edad perfecta para jugar futbol, pero ya me venía a México a actuar”.
Alexis Jáuregui entrenaba de lunes a domingo cuando entró a una escuela de actuación de un tío. Al decir su primera línea frente al público, supo que había encontrado su verdadera pasión:
“Sentí unas maripositas que, de verdad, ni en un partido, ni metiendo un golazo las sentía”.
Hoy, estos cuatro actores ven el balompié desde las gradas. Algunos entrenan a niños, pero todos encontraron en el escenario los aplausos que la cancha les negó.




