La nueva apuesta de Televisa: villanos que dan qué pensar
Gala Montes y Mayrín Villanueva están a punto de llegar a la pantalla con ‘Corazón de oro’, la nueva telenovela que se estrena este 2 de marzo por Las Estrellas. Pero esto no es solo otro melodrama rosa.
La gran apuesta aquí es Catalina, el personaje que interpreta Gala. Una mujer joven que aparentemente lo tiene todo, pero que carga con un diagnóstico complejo: Trastorno Límite de la Personalidad Antisocial (TPA).
“Básicamente no genera empatía con ningún ser humano, tiene problemas para desarrollarse en la sociedad”, explica Gala sobre su personaje.
Pero ojo, no es el clásico villano de cartón. Catalina es encantadora, manipuladora y extremadamente narcisista. La actriz investigó a fondo sobre trastornos emocionales porque sabe que las telenovelas hoy deben ir más allá del simple entretenimiento.
Cuando el malo tiene motivos (y diagnósticos)
Mayrín Villanueva da vida a la madre de Catalina en la historia, y tiene claro el mensaje:
“Nos vamos a dar cuenta de que es algo muy común que haya enfermedades mentales que a veces se disfrazan de violencia… en este caso su hija justamente es una persona que está tocada”.
El productor Pedro Ortiz de Pinedo lo dice sin rodeos: los antagonistas ya no son malos por ser malos. Ahora requieren complejidad.
“Ya no son ñacañaca; por ser ñacañaca, vamos a ver su trasfondo, sus motivaciones”, asegura. “Eso creo que va a poner conversaciones sobre la mesa”.
Y ahí está el punto clave. En una era donde todos hablamos (y necesitamos) terapia, ‘Corazón de oro’ llega para normalizar estas conversaciones. Mayrín lo celebra:
“Afortunadamente, ahora ya estamos mucho más informados acerca de la salud mental… más bien están locos los que no lo hacen”, dice entre risas.
La meta final es clara: eliminar estigmas. Mostrar que detrás de ciertos comportamientos hay cuadros emocionales complejos que merecen comprensión, no solo juicio.
Si funciona, esta telenovela podría marcar un antes y después en cómo las historias masivas abordan temas de salud mental. O al menos, hacer que mientras lloramos con los dramas amorosos, también pensemos un poco.




