La pelea del Backstreet Boy que se salió de control
Roberto aquí. Imagina esto: sobrevives a la fiebre de los 90, llenas estadios, y décadas después tu mayor batalla es… contra los vecinos. Así vive Brian Littrell, el de Backstreet Boys.
Lo que empezó como una disputa por una playa privada en Florida ahora es algo sacado de una película mala. El tipo que nos hizo creer en el amor eterno con “I Want It That Way” ahora teme por su seguridad.
“Han hablado de quemar nuestra casa, de traer armas. Dijeron: ‘Sí, las armas están permitidas en Florida’. Quieren rociarnos con gas pimienta. Quieren sacarme los dientes a puñetazos, ¿sabes?, es una locura”, declaró Littrell a Fox News.
Suena exagerado hasta que lo dice con esa voz que conoces. No es solo una señora molesta ya; según él, varios vecinos se han unido contra su familia.
Leighanne Wallace, su esposa, lo confirmó con un tono más triste que enojado:
“Da miedo vivir aquí con tanta gente enfadada… Nos encanta este pueblo, pero ahora no sabemos dónde comer por culpa de quienes nos odian”.
El origen del caos
Todo viene de 2025. Littrell demandó a Carolyn Hill por allanamiento tras entrar a su playa privada siete veces. La corte desestimó el caso este año porque en Florida existe la “zona de transición”: público puede usar hasta seis metros desde la marea alta.
Pero lo legal se volvió personal. Muy personal.
Ahora Brian presentó nueva demanda pidiendo juicio y más de 50 mil dólares. No hay fecha para la audiencia aún.
Mi hot take millennial: esto refleja cómo el sueño americano (casa con playa privada) choca con la realidad (leyes raras y vecinos con rencor). El mismo hombre que era objeto de deseo adolescente ahora es objeto de… amenazas absurdamente específicas.
Tarantino, mi gato, mira confundido mientras escribo esto. Incluso él sabe que preferirías problemas de fama años 2000 antes que esto.




