La música sinaloense pierde a uno de los suyos
Parece que el 2026 decidió empezar con el pie izquierdo y una nota triste para el regional mexicano. El pasado Día de Reyes, la Banda MS, esos titanes de la tuba y el clarinete que ponen a bailar a medio mundo, tuvo que dar la noticia que nadie en la escena musical quiere dar: la muerte de Gerson Leos, su tecladista. El trágico suceso ocurrió en Mazatlán, Sinaloa, durante un partido de béisbol, demostrando que la vida a veces te lanza una curva más impredecible que cualquier lanzamiento.
En un post de esos que duelen leer incluso en pantalla, la agrupación compartió un mensaje cargado de emotividad en sus redes sociales. Con una mezcla de dolor y agradecimiento que solo se tiene cuando se pierde a un hermano de acordes, escribieron: “Hoy despedimos a Gerson con mucha tristeza, pero también con gratitud por todo lo que dejó en quienes lo conocieron. Acompañamos de corazón a su familia, amigos y seres queridos en este momento tan difícil. Gerson siempre se quedará con nosotros, en su música, en su recuerdo y en cada persona que tocó en su camino”. Vamos, un puñetazo directo al sentimiento que nos recuerda que detrás de los éxitos y los escenarios hay personas de carne y hueso.
Un juego que terminó en tragedia
¿Y cómo pasó? Los detalles son tan absurdos como tristes. Resulta que Gerson no solo era un crack con los teclados, sino que también se subía al diamante. El músico participaba en el Torneo Deportivo de Bandas, porque aparentemente en Sinaloa los artistas no solo rivalizan en las listas de popularidad, sino también en el campo. Fue allí, en medio de la sana competencia, donde el integrante de la banda se desvaneció. El personal médico del Club Deportivo “Sarabia” intentó reanimarlo ahí mismo, sobre la tierra del juego, pero el destino, en un acto de muy mal gusto, ya había hecho su jugada.
La ironía de la vida moderna queda en evidencia con el último gesto digital de Leos. El mismo día de su partida, el tecladista, como cualquier buen millennial (o tal vez Gen Z, no juzguemos), estaba activo en Instagram. Su última publicación no era una reflexión profunda, sino algo mucho más terrenal y delicioso: una promo de su restaurante, mostrando un platillo típico de Mazatlán. “Todos los pescados que hemos sacado de ayer los preparamos”, escribió. Un mensaje normal, cotidiano, inocente. El tipo estaba literalmente hablando del pescado del día, sin saber que su propio día se acababa. Si eso no es un recordatorio cáustico de lo impredecible que es todo, no sé qué lo sea.
Este incidente no es solo la pérdida de un músico para la Banda MS; es un recordatorio para toda la industria del espectáculo y los fanáticos de la fragilidad que hay detrás de los reflectores. Gerson Leos era más que un tecladista en una de las agrupaciones de música regional mexicana más famosas; era parte de la maquinaria que crea la banda sonora de miles de fiestas, bodas y viajes en carretera. Su ausencia dejará un silencio en esa sección del escenario, un espacio que sus compañeros ahora tendrán que llenar con memoria y acordes extraídos directamente del recuerdo. La música, por suerte, es un legado que no se apaga con un desmayo, pero el vacío personal es otro cantar, y uno mucho más triste.
¿Te conmovió esta historia? Comparte este artículo para llevar el homenaje más allá de la pantalla y explora más contenidos sobre los artistas que dan vida a la cultura musical.




