La telenovela real que nadie pidió
Las fotos con Ana Bárbara siguen ahí, colgadas en su Instagram como un recordatorio incómodo. Pero el cuento de hadas se desmoronó rápido, después de que saltara el escándalo por las declaraciones de la periodista y creadora de contenido Adriana Toval.
Esta semana, el programa “Siéntese quien pueda” reportó que Ángel había salido de la casa que compartía con la cantante. Y ahora, el mismo programa lo captó por primera vez en un departamento de Beverly Hills vinculado a… sí, adivinaste: Ana Bárbara.
Un Airbnb con mucha historia
De acuerdo con los reportes, Ángel se estaría quedando ahí desde el martes. El espacio tiene su propia trama: fue bodega de vestuario de la cantante, luego lo habitaron las niñeras y más recientemente era un Airbnb. Uno que, casualmente, dejó de estar disponible.
Un reportero lo abordó para preguntarle justo lo que todos queremos saber.
“¿Qué pasó con Ana Bárbara?”, le preguntaron.
“No, nada, ¿por qué?”, respondió Muñoz.
Le preguntaron si vivía allí y dijo entre risas: “Yo no vivo aquí”. Cuando tocaron el tema de la infidelidad, el empresario —que también trabaja como funcionario de aduanas— no dio detalles y se fue en su auto.
¿Y qué dijo Adriana Toval?
Todo este lío empezó cuando el paparazzi Jordi Martín (el mismo que destapó lo de Piqué y Shakira) informó haber conversado con Toval. La joven declaró que desde septiembre del año pasado mantuvo una relación con Muñoz hasta hace unas semanas.
Toval contó que todo comenzó como algo “profesional”. Ella apoyaba al matrimonio en redes sociales mientras Muñoz enfrentaba acusaciones de la familia de Ana Bárbara. Pero el contacto se volvió… otra cosa.
Confidencial, romántico y sexual, incluyendo intercambio de fotografías explícitas , regalos y dinero.
Los encuentros ocurrieron principalmente en septiembre y a mediados de octubre del 2025, en México. Y según Toval, Muñoz le confesó su intención de divorciarse y quedarse con la casa en Los Ángeles.
Así que ahí están. Él en un departamento que fue bodega, nursery y Airbnb. Las fotos todavía en Instagram. Y una historia que parece sacada de una telenovela de las buenas.




