“No es un capricho”: La defensa de Gou
Alejandro Gou está en el ojo del huracán. Y esta vez no es por un rating, sino por una decisión de casting que tiene a todo mundo hablando. El productor eligió a su propia hija, Emilia, para protagonizar Matilda, el musical. Las redes y la prensa no tardaron en sacar la palabra con N: nepotismo.
Ayer, tras la función de Mentiras, los periodistas le plantearon la pregunta incómoda. Su respuesta fue frontal.
“Yo no quiero hablar, quiero que los personajes hablen en el escenario. Llevó 37 años produciendo, ¿tú crees que yo arriesgaría mi carrera, exhibiría a una niña nada más por un capricho?”, dijo Gou a la prensa.
Su argumento central es simple: él tomó la decisión como productor, no como padre. Asegura que fue el mismísimo Matthew Warchus, director del musical en Londres, quien seleccionó a Emilia como la actriz idónea.
La presión extra de ser su hija
Gou va más allá. Dice que el hecho de que sea su hija lo hace ser más exigente con ella, no menos.
“Está más preparada que yo. Si algo tengo es que soy el más exigente con ella. Ella sabe la responsabilidad que tiene. Yo jamás la exhibiría”, destacó.
Insiste en que si Emilia no tuviera el nivel necesario, habría elegido a otra actriz sin pensarlo dos veces. “Es mi obra y es mi dinero”, remata, confiando en que todo se demostrará cuando suba al escenario el próximo 13 de marzo.
La polémica también tocó otro nombre: Michaela, hija de su difunto amigo y ex socio Daniel Bisogno. Gou desmintió rotundamente cualquier malestar, explicando que fue la propia Michaela quien declinó participar al no sentirse preparada.
“Michaela es mi sobrina… tengo un compromiso moral con uno de mis mejores amigos que ya no está”, afirmó, cerrando ese capítulo con un tono emocional pero firme.
Al final del día, Gou apuesta todo al talento de su hija. El público tendrá la última palabra cuando se levante el telón.




