De la duda a la consagración
La poca fe que rodeaba a Joel Huiqui se disipó. Llegó como reemplazo de última hora y terminó entregando a Cruz Azul su décimo título. Tomó un plantel golpeado y lo llevó a lo más alto cuando pocos creían.
¿Cómo lo logró? Formado en las fuerzas básicas celestes, Huiqui siempre defendió el escudo. Como jugador perdió cinco finales y durante años fue señalado por aquella jugada conocida como “muertinha”. Hoy, esa historia quedó atrás. Es el estratega que devolvió a La Máquina a la cima.
Apoyo total y ganas de más
La afición lo respalda. También la directiva: Víctor Velázquez e Iván Alonso avalan su continuidad. El propio Huiqui expresó su deseo:
“El presidente lo mencionó, que le gustaría que me quedara y me encantaría. Solo hay que hacerlo oficial. Mi sueño está cumplido. He tenido grandes momentos como jugador y técnico”.
Y aunque ya celebró, no se conforma: “Felicidades y vamos por la undécima”.
Su historia es un recordatorio de que el deporte da revancha. De ser un símbolo de frustración, pasó a ser el artífice de la gloria más esperada en La Noria.




