El plan saudí para transformar el fútbol
Arabia Saudí sorprendió al mundo hace cuatro años al vencer a Argentina en el Mundial de Qatar. Esa victoria ante Lionel Messi y el eventual campeón fue solo el inicio de una estrategia ambiciosa.
Cristiano Ronaldo llegó primero. “En Europa mi trabajo está hecho. Este es un nuevo desafío”, declaró. Le siguieron Karim Benzema y Neymar. Aunque no lograron fichar a Messi ni a Mbappé, el país consiguió el mayor trofeo: la sede del Mundial 2034.
Todo forma parte del plan para diversificar su economía más allá del petróleo. Críticos señalan que busca mejorar su imagen pública mediante el deporte. Se han invertido miles de millones en boxeo, Fórmula 1 y tenis. El LIV Golf atrajo a grandes nombres, aunque recientemente retiró su financiación. En el fútbol, varios equipos son propiedad del fondo soberano.
Altibajos en la selección
El nivel del equipo local no ha crecido al mismo ritmo. En la Copa Asia 2024, Arabia Saudí cayó en octavos ante Corea del Sur. El técnico Roberto Mancini abandonó el campo durante la tanda de penales y meses después fue despedido.
Regresó Hervé Renard, quien clasificó al equipo para el Mundial. Pero en abril, a menos de dos meses del torneo, fue reemplazado por el griego Georgios Donis.
Donis conoce bien el medio: dirigió en la liga saudí y trabajó con jugadores como Feras Al Buraikan, campeón asiático con Al Ahli. “La ventaja es que conozco la cultura y a los jugadores. Queremos ser competitivos”, explicó al anunciar su convocatoria.
Apuesta por el talento local
La federación saudí duplicó la inversión en categorías juveniles a 26,7 millones de dólares. En mayo contrataron a Matt Crocker, exdirector deportivo de la federación estadounidense, para liderar el desarrollo de talento. Todo con miras a 2034.
Antes, está el reto inmediato. “No podemos prometer milagros, pero daremos todo para alcanzar nuestros objetivos”, dijo Donis. Y añadió: “Todos los jugadores tienen capacidad y pasión. Mi prioridad es que crean en su potencial”.




