La presidenta pone el dedo en la llaga
Claudia Sheinbaum fue clara este jueves: la relación con Estados Unidos tiene piso firme, pero también líneas que no se cruzan. Desde Palacio Nacional, soltó los cuatro principios que, dice, blindan la soberanía mexicana.
“El respeto a la soberanía e integridad territorial no es negociable”, sentenció.
La lista suena a declaración de principios: respeto territorial, responsabilidad compartida (pero diferenciada), confianza mutua y cooperación sin subordinación. Traducción: nos coordinamos, pero no nos arrodillamos.
El tema de las armas, ese elefante en la sala
Sheinbaum no dejó pasar la oportunidad de recordar que el problema no es unidireccional. Si hablamos de tráfico de drogas hacia el norte, también hablemos del flujo de armas hacia el sur.
“Compartimos responsabilidad para disminuir el tráfico de droga, pero también compartimos responsabilidad para disminuir el tráfico de armas hacia México”, apuntó.
Y ahí, justo ahí, está el meollo del asunto que Washington suele esquivar.
Potencia militar vs. potencia cultural
La presidenta se guardó una frase para el final, con ese toque de orgullo nacional que tanto le gusta a la 4T:
“Nos coordinamos como iguales con Estados Unidos. Ellos pueden ser una potencia militar, sí, nada más que nosotros somos una potencia cultural”.
Y remató: “Nadie por encima del otro, como iguales y nos respetamos. Y hasta ahora, la verdad es que ha habido respeto a México”.
Oposición en la mira
Como era de esperarse, también le tocó a los críticos. Sheinbaum los acusó de buscar pleito con EU por cálculo político.
“Los adversarios apuestan a una mala relación entre México y Estados Unidos”, dijo.
Calificó de “absurdo” que legisladores opositores viajen al norte a quejarse de su propio país. Un golpe directo a quienes buscan capital político en la tensión bilateral.
El peso, ese termómetro
Para cerrar, la mandataria destacó que el peso se mantiene en 17.25 por dólar, pese al contexto internacional tenso. Un guiño a la “estabilidad” que su gobierno pregona como logro.
En resumen: Sheinbaum traza la línea. Cooperación sí, pero con dignidad. Y quien quiera ver sumisión, que busque en otro lado.




