¿Inspiración o robo? La polémica que sacude a Pandora
James Cameron y Disney están en el ojo del huracán. Una demanda podría cambiar la narrativa de una de las franquicias más taquilleras de la historia. La actriz indígena Q’orianka Kilcher los acusa de haber utilizado su rostro sin autorización para crear a Neytiri, el personaje azul que todos recordamos.
Según documentos obtenidos por Variety, cuando Kilcher tenía solo 14 años y acababa de interpretar a Pocahontas en The New World, Cameron tomó rasgos de su cara de una foto publicada en medios. Los usó como base para el diseño del personaje. ¿El problema? Ella nunca dio el visto bueno.
“Nunca consentí el uso de mi imagen, ni en Avatar ni en ningún producto relacionado”, sostiene la demanda.
Kilcher relata que durante años pensó que solo había sido una referencia artística. Hasta que vio una entrevista donde el propio Cameron reconocía el origen del diseño. Ahí sintió la traición. “Nunca imaginé que alguien en quien confiaba usaría mi rostro como parte de un proceso de producción sin mi conocimiento. Eso cruza una línea muy grave”, declaró.
Su abogado, Arnold P. Peter, no se anduvo con rodeos. “Lo que hizo Cameron no fue inspiración, fue extracción. Eso no es cine, es robo”, dijo.
Kilcher exige compensación económica, una parte de las ganancias y una disculpa pública. Recordemos que Avatar, estrenada en 2009, recaudó más de 2,900 millones de dólares. La pregunta queda en el aire: ¿hasta dónde llega el arte cuando se cruza la línea del consentimiento?




