Un gol de castigo para respirar
Palmeiras necesitó hasta el minuto 80 para romper la resistencia de un Sporting Cristal muy ordenado. José Manuel López, el ‘Flaco’, fue el héroe al transformar con frialdad un penal que le dio los tres puntos al Verdao en el Allianz Parque.
Fue un partido de esos que te prueban la paciencia. El equipo brasileño dominó con el balón (65% de posesión) pero le costó horrores encontrar los caminos al gol. Se adelantaron pronto, con un cabezazo de Murilo, pero los peruanos respondieron antes del descanso con una joya en volea de Juan Cruz González.
“Ellos se defendieron con un bloque bajo, tuvimos que ser pacientes”, admitió Murilo después del partido. Tenía razón. La Libertadores no regala nada.
La segunda parte fue de asedio constante. López incluso vio anulado un gol por fuera de juego tras la revisión del VAR. Pero llegó la revancha. Una falta leve de Joao Cuenca sobre Arthur dentro del área fue revisada y señalada. Allí estaba él.
“No había podido ayudar al equipo con goles en tres partidos. Asumí la responsabilidad del penal y marqué”, confesó el argentino, aliviado y contento.
Su disparo bajo y ajustado al palo fue imparable. Un gol que vale oro para las aspiraciones del tricampeón en este Grupo F.
Cristal no se rindió ni en el último suspiro. En el minuto 89, Mateo Rodríguez estrelló un cabezazo potentísimo que requirió una estirada providencial del arquero Carlos Miguel para salvar el triunfo. Fue el susto final.
Con esta victoria, Palmeiras escala a la punta del grupo con cuatro puntos, despegándose por ahora de Cristal y Cerro Porteño (3). Más que un baile técnico, fue una lección de oficio y mentalidad para sacar adelante un partido complicadísimo. Esas victorías forjan carácter en esta competencia.




