Un chip al agua y un birdie para el recuerdo
Ryo Hisatsune encendió el Abierto de Phoenix con una jugada que parece sacada de una película. En el hoyo 17, su bola terminó en el agua. Pero lo que pasó después fue pura magia.
El japonés ejecutó un chip desde la orilla que cayó directo al hoyo para un birdie. Ese golpe fue el colofón de una tarjeta impecable de 63 golpes, sin un solo bogey, que lo puso al frente del torneo.
“Fue un golpe muy afortunado”, admitió Hisatsune con una sonrisa. “Un buen golpe de salida, pero lo tiré un poco hacia el agua. Un poco más de reinicio y lo logré, así que va a ser más divertido”.
Mientras el joven brillaba, el número uno del mundo tenía que remar. Scottie Scheffler venía de un inicio complicado con 73 golpes que lo ponía contra las cuerdas para pasar el corte.
La reacción de un campeón
Scheffler ajustó su agarre y su mentalidad. Respondió con autoridad: un 65 sin bogeys que no solo le aseguró el fin de semana, sino que extendió su racha a 66 cortes consecutivos, la más larga activa en la gira.
Está a siete golpes del líder, pero eso no asusta a quien ya ha remontado nueve en este mismo campo para ganar en 2022.
“Me sentí un poco perdido ahí afuera a veces ayer”, reconoció Scheffler. “Hoy me sentí mucho mejor, tuve más control de mi juego. Obviamente puedes ver eso a través de la tarjeta más limpia”.
El torneo tiene ahora dos caras: la explosividad juvenil de Hisatsune y la experiencia resiliente de Scheffler. El fin de semana promete fuego.




