El legado de Adriano Panatta en Roland Garros
Adriano Panatta levantó la Copa de los Mosqueteros el 6 de junio de 1976. Cincuenta años después, Roland Garros lo invitó a entregar el trofeo al campeón de este año. La idea era que se lo diera a Jannik Sinner, pero el italiano cayó en segunda ronda.
Aun así, Italia tiene asegurado un finalista: Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi se enfrentan en semifinales este viernes. Cobolli proviene del mismo club de tenis en Roma que Panatta: el Tennis Club Parioli, donde el padre de Panatta era encargado de mantenimiento.
Panatta recordó en entrevista con AP cómo venció a Bjorn Borg en cuartos de final de 1976. “Me gustaba jugar contra especialistas de tierra batida como Borg y Vilas. Mi juego era variado, atacaba mucho y hacía dejadas. No jugaba como ellos”.
La final de ese año fue contra Harold Solomon, una revancha de un polémico partido en Roma. Panatta recuerda que su compañero de dobles, Paolo Bertolucci, se llevó por error sus zapatillas a Roma. “Tuvo que volar de regreso la mañana de la final con mis zapatillas”. Llegaron a tiempo y Panatta ganó en cuatro sets.
El premio fue de 30.000 dólares, similar a lo que hoy ganan jugadores que pierden en primera ronda de la clasificación. “No entiendo las protestas actuales por los ingresos”, dijo Panatta.
Ese año también lideró a Italia al título de la Copa Davis, venciendo a Chile en Santiago. “Ahí era la verdadera Copa Davis, valía tanto como un Grand Slam”.
La conexión con la nueva generación
Panatta también fue invitado a la ceremonia en Roma, cuando Sinner se convirtió en el primer italiano en ganar ese torneo desde 1976. Sinner bromeó: “Obviamente soy demasiado joven para haberlo visto jugar; probablemente mis padres ni siquiera se habían conocido”. Panatta celebró el humor del joven tenista.
Aunque Sinner perdió temprano en París, Panatta confía en el futuro del tenis italiano. “Cuando hay excelencia, nunca es aburrido. Cuando alguien rinde cerca de la perfección, inspira”.