Cuatro décadas de activismo por el patrimonio cultural
Xokonoschtletl Gómora (Ciudad de México, 1951), reconocido activista, danzante y escritor, ha consagrado 40 años a exigir la repatriación del Penacho de Moctezuma, un emblema histórico cuya devolución ha sido sistemáticamente rechazada por gobiernos mexicanos y austriacos. Este tocado, elaborado con plumas de quetzal y atribuido al tlatoani Moctezuma Xocoyotzin, permanece en el Museo Etnológico de Viena desde el siglo XVI, tras su traslado durante la colonización.
Estrategias y obstáculos en la lucha por la repatriación
Gómora divide su tiempo entre México y Austria, organizando conferencias, manifestaciones y danzas rituales —estas últimas cada vez más esporádicas debido a su avanzada edad— para visibilizar su causa. Recientemente, participó en las conmemoraciones por los 700 años de la fundación de Tenochtitlán en el Zócalo capitalino, donde reiteró la urgencia de recuperar este patrimonio.
Entre los avances destacables, el activista menciona un estudio técnico realizado por la Dra. Kerstin Kracht de la Universidad Técnica de Berlín, que demuestra la viabilidad de transportar el penacho sin daños mediante una caja especial diseñada con materiales que controlan temperatura y humedad. “La caja ya está fabricada y será entregada al museo vienés”, afirma Gómora, quien critica las excusas de las autoridades austriacas: “El penacho es su principal atracción; inventan riesgos para no devolverlo”.
Desafíos personales y falta de voluntad política
El camino no ha sido fácil: deudas, marchas en condiciones precarias e incluso un accidente automovilístico que le costó la dentadura son solo algunos de los sacrificios que relata. “He gastado mi vida en esto. A veces dormí en la calle para estar en las protestas”, confiesa.
La falta de compromiso político es otro escollo. Gómora denuncia que las gestiones con el INAH y la presidencia han sido infructuosas: “Me derivan a funcionarios menores o ignoran mis solicitudes. Sin voluntad oficial, el penacho no regresará”.
Un llamado a preservar la identidad
Para Gómora, la repatriación trasciende lo simbólico: “Perder estas piezas es olvidar nuestras raíces. Sin ellas, no entendemos nuestro pasado ni futuro”. Aunque reconoce que su batalla podría extenderse, insiste en que la corona de Moctezuma —como él la nombra— debe volver a suelo mexicano.
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