El camino de vuelta pasa por Maine
Gran noticia desde Boston. Jayson Tatum, la estrella que nos dio el anillo en 2024, está tocando el balón de nuevo con un equipo. No con los Celtics todavía, pero sí con sus Celtics: los de Maine, en la G-League.
Este movimiento es enorme. Significa que la recuperación de aquella rotura del tendón de Aquiles está entrando en su fase final. Es el último tramo antes del gran regreso.
“Obviamente, cualquier equipo con Jayson Tatum va a ser mejor”, afirmó Brad Stevens. “Si lo necesita, se lo diré todos los días”.
El presidente de operaciones no tiene dudas. Sabe que un Tatum al 100% cambia todo para un equipo que, incluso sin él, tiene el tercer mejor récord del Este.
Pero no hay prisa. La organización ha sido clara: no van a forzar nada.
“No hay presión de nuestra parte”, añadió Stevens. “Va a ser: Cuando esté listo, estará listo”.
Es la mentalidad correcta. Se trata de reconstruir confianza, ritmo y esa química ganadora sin poner fechas en el calendario.
Tatum mismo había expresado dudas sobre alterar el buen momento del equipo. Stevens le quitó ese peso de encima al instante.
Ahora toca trabajar. Rodar en Maine, sentir la competencia y dar esos últimos pasos. El campeón está en la recta final. Y toda la NBA lo sabe.




