Cuando el huracán Erick jugó al “SimCity” en modo catástrofe
Ah, los huracanes: la forma en que la naturaleza nos recuerda que, por mucho avance tecnológico que tengamos, seguimos siendo fichas en su tablero de ajedrez climático. Esta vez, el huracán Erick decidió que Oaxaca era el lugar perfecto para su performance artístico, dejando a su paso comunidades aisladas y más lodo que en un festival de música después de tres días de lluvia. Pero, ¡sorpresa! Aquí entra en escena el Ejército Mexicano, con su Plan DN-III bajo el brazo, como si fueran los superhéroes que no sabíamos que necesitábamos.
“Gracias, militares, por ser nuestros vecinos con helicóptero”
La presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia mañanera (ese ritual donde los funcionarios intentan convencernos de que todo está bajo control), soltó un “muchas gracias, ejército” con la emoción de quien acaba de encontrar el último rollo de papel higiénico en una pandemia. Y es que, según ella, la Sedena y la Semar no solo llegaron con despensas y víveres, sino que lo hicieron en helicópteros porque, adivinen qué, las carreteras parecían más un río que una vía terrestre. ¿Quién dijo que los militares solo saben desfilar el 16 de septiembre?
“Son grandes instituciones del Estado”, declaró Sheinbaum, en un momento que casi, casi, nos hizo creer que el gobierno sí sabe lo que hace. Entre las imágenes proyectadas (que, seamos honestos, parecían sacadas de un documental de National Geographic pero con uniformes verdes), se vio a soldados cargando sacos de arena como si fueran influencers cargando bolsas de lujo. Eso sí, con menos filtros y más sudor.
Lo más irónico: las zonas más afectadas son comunidades afromexicanas y de escasos recursos, porque claro, la tragedia siempre tiene un sesgo de clase. Pero hey, al menos esta vez la ayuda llegó antes de que el tema dejara de ser tendencia en Twitter.
El verdadero MVP: el helicóptero que llegó donde Uber Eats no
Sheinbaum destacó que en lugares como Corralero y Pinotepa Nacional, la única forma de entrar era por aire, porque el agua había convertido los caminos en pistas de patinaje improvisadas. Así que, mientras nosotros nos quejamos de que el repartidor se tardó 10 minutos, estos tipos volaban entre nubes y escombros para llevar comida a quien lo necesitaba. ¿Heroísmo o simple obligación? Ustedes deciden.
Lo que sí es innegable es que, en medio del caos, ver a las Fuerzas Armadas haciendo algo más que aparecer en fotos protocolarias es… refrescante. O quizás solo es que el listón está tan bajo que cualquier acción básica nos parece épica. Como sea, si esto fuera una película de Marvel, los créditos dirían: “Y los militares salvaron el día… por ahora”.
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