El lado B de MrBeast: cuando el espectáculo se convierte en aulas
La noticia llegó como un video más en su canal, pero el impacto es real. James “MrBeast” Donaldson, el creador de contenido estadounidense, cambió temporalmente los retos extremos por cemento y pizarrones. Su nuevo proyecto: construir escuelas en zonas donde el acceso a la educación es casi un lujo.
“Me rompe el corazón que más de 200 millones de niños no tengan acceso a una educación segura, por ello dedicamos meses a construir escuelas en todo el mundo”,
detalló Donaldson en su anuncio.
De YouTube a Ghana: la geografía de la ayuda
La iniciativa abarca cinco países: Ghana, Ecuador, Estados Unidos, India y México. No son lugares al azar. Son regiones con “mayor escasez económica y malas condiciones sanitarias”, según describe el propio proyecto. La meta era clara: diez escuelas para empezar.
En México, la obra se concretó en San Andrés Tepetitlán, una comunidad rural del Estado de México. Allí, estudiantes de secundaria y bachillerato compartían un solo plantel por falta de espacio. MrBeast y su equipo construyeron desde cero una escuela de Educación Media Superior.
Pero no se quedaron solo en las aulas. El proyecto incluyó:
- Una cancha de fútbol
- Oficinas administrativas (los docentes antes trabajaban desde sus autos)
- Departamentos para maestros en India (quienes gastaban un tercio de su salario en transporte)
- Pozos de agua potable para prevenir enfermedades
- Cocinas para almuerzos escolares
La cereza del pastel: un compromiso de cinco años de alimentación gratis para cada escuela.
“No venimos simplemente a construir escuelas, venimos a cambiar por completo la vida de las comunidades”,
afirmó el influencer.
Detrás del esfuerzo hay nombres pesados: Fundación Televisa, T-Mobile, Lowe’s y hasta la Fundación Rockefeller aportaron apoyo. Incluso el actor mexicano Eugenio Derbez apareció en las imágenes finales del proyecto.
La pregunta que queda flotando -y que ningún comunicado oficial responde- es cuánto dura este tipo de intervención después que las cámaras se apagan. La memoria colectiva es frágil con estos gestos espectaculares. Pero por ahora, en San Andrés Tepetitlán, los pupitres son nuevos y los niños tienen baños donde lavarse las manos.




