La diputada que tiene más problemas con las motos que un repartidor en hora pico
Ah, las maravillas del transporte moderno: apps que te llevan de A a B, a veces en cuatro ruedas, otras en dos, y en ocasiones… directo al hospital. La diputada Laura Ballesteros, de Movimiento Ciudadano (sí, esos que no sabes si son partido o eslogan de gimnasio), salió al quite para denunciar lo que todos sospechábamos: que Uber y Didi están jugando al “no me ves, no existo” con sus servicios de mototaxi. ¿Ilegal? ¿Negligente? ¡Pero si solo es un pequeño detalle técnico!
El arte de operar en la ilegalidad con estilo corporativo
Resulta que, según Ballesteros, estas empresas siguen operando gracias a un amparo (esa figura legal que es como el “pero yo no fui” de los adultos). Mientras el gobierno y las apps se pelean como niños en el recreo, los usuarios, conductores y peatones están más indefensos que un turista pidiendo tacos sin cilantro. ¿Asistencia médica? ¿Reparación de daños? ¡Ja! Eso es para empresas que sí tienen permisos… o escrúpulos.
Para ilustrar este circo legal, la diputada acompañó a Vania (sí, nombre real, no personaje de telenovela) a las oficinas de Didi a reclamar por un accidente en diciembre. ¿El resultado? Cero pesos, cero apoyo, cero preocupación. Vania pasó por cirugías, rehabilitación y hasta perdió su empleo, pero Didi la dejó más colgada que un repartidor en semáforo. “¿Seguro? ¿Qué seguro?”, debieron responderle.
Y aquí lo mejor: Ballesteros asegura que estas apps operan en impunidad, sin permisos de la CDMX y contra una sentencia judicial. O sea, el clásico “las reglas son para los demás”. ¿Motivos? Según ella, los usuarios son tratados como “copilotos” (sí, ese término que usas cuando no quieres decir “carne de cañón sin seguro”). ¿Unidades sin mantenimiento? ¿Conductores no capacitados? ¡Pero si es parte de la aventura!
La solución propuesta es una mesa de trabajo (esa donde todos hablan, nadie escucha y pocos actúan) para crear un marco regulatorio urgente. Urgente, claro, como todo en este país: mañana, pasado, nunca.
¿Te indigna? Comparte esta nota y recuerda: la próxima vez que pidas un mototaxi, lleva tu propio casco… y testamento. ¿Quieres más historias de cómo el transporte se convierte en ruleta rusa? Explora nuestro contenido relacionado.




