Un nuevo linaje emerge en las fosas
En el mundo de los clavados, una nueva historia está por escribirse. Se llaman las Cueva Lobato: Mia, Lia y Suri. No son solo tres hermanas con talento. Son una promesa con un objetivo claro.
Su sueño, confesado a EL UNIVERSAL Deportes, va más allá de cualquier podio inmediato. Quieren hacer historia juntas.
“Que estemos las tres nos hace sentir muy felices; es un logro, por ese sueño que compartimos de llegar juntas a los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028”, comentó Lia.
Su ambición no es solo personal. Es familiar. Es el motor que las lleva a entrenar cada día con una meta fija: regalarle a México una presea olímpica.
Aprendiendo de los grandes
Con apenas 15 años, Mia y Lia ya son las más jóvenes de la Selección Mexicana. Pero en lugar de sentirse abrumadas, han encontrado en figuras como Osmar Olvera y Gabriela Agúndez sus guías. Ellos les transmiten la calma y la confianza necesarias para brillar bajo presión.
El apoyo no solo viene del equipo. Llevan a México en el corazón y a su familia en Guadalajara como su base.
“Hay mucho orgullo por representar a México… También es una gran responsabilidad. Estamos felices de portar el uniforme”, sentenció Mia.
Ellas saben que el camino es largo. Que les falta mucho por aprender. Pero su determinación es tan clara como el agua de la fosa. Dan lo mejor de sí en cada salto, repitiendo clavados una y otra vez.
Sus primeros resultados mundiales ya hablan: tres medallas en apenas cinco competencias internacionales. Es solo el comienzo.
Estas tres hermanas no solo buscan medallas. Están construyendo un legado. Son el futuro de los clavados mexicanos, y su sueño olímpico familiar ya está en marcha.




