La pelea de Bruselas con Meta por los chatbots en WhatsApp
Los reguladores europeos están listos para la batalla. Acaban de decirle a Meta, la empresa dueña de WhatsApp, que su último intento de arreglar una investigación antimonopolio no sirve. El problema es cómo trata a los asistentes de inteligencia artificial de otras empresas.
El quid de la cuestión es una tarifa. El año pasado, la Comisión Europea abrió una investigación porque sospechaba que WhatsApp estaba bloqueando el acceso de chatbots rivales. En marzo, Meta cambió las reglas: en lugar de prohibirlos directamente, empezó a cobrarles por usar la plataforma.
Para Bruselas, es lo mismo pero con otro nombre.
“Sustituir la prohibición legal por una tarifa que ejerce un efecto similar no cambia nuestra opinión preliminar”, declaró Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la comisión.
Traducción: si el resultado es que los competidores no pueden entrar o les cuesta un ojo de la cara, da igual cómo lo llames. Para los reguladores, sigue siendo un posible abuso de posición dominante que perjudica la competencia en el mercado de los asistentes de IA.
Ahora, la Comisión tiene la intención clara: emitir una orden para que Meta restablezca el acceso gratuito bajo las condiciones antiguas mientras se decide el caso final. Es un golpe duro para la estrategia de la empresa.
Meta no se queda callada. Su argumento es económico y apela al sentido común del pequeño negocio. Alega que obligarlos a ofrecer el servicio gratis sería como subvencionar a gigantes como OpenAI con el dinero de otros usuarios.
“Una pequeña panadería en Francia que paga por usar el servicio para tomar pedidos… estará asumiendo el costo de OpenAI”, señaló Meta en un comunicado. “Las pequeñas empresas europeas no deberían pagar esa factura.”
Es una defensa inteligente: pintan a Bruselas como quien favorece a las grandes tecnológicas estadounidenses sobre los negocios locales. Pero los reguladores europeos tienen fama de ser duros y meticulosos. No suelen ceder fácilmente cuando creen ver una práctica anticompetitiva.
Esta pelea va más allá de una simple tarifa. Es sobre quién controla las puertas de entrada a plataformas masivas como WhatsApp y cómo se define una competencia justa en la era de la inteligencia artificial. El próximo movimiento es de Bruselas.




