El INE aclara el juego de tronos (judicial) con sorna constitucional
Guadalupe Taddei, la consejera presidenta del INE, llegó con su manual de democracia bajo el brazo para recordar a todos que, en este país, las reglas todavía importan. O al menos eso intenta. En medio del circo político que rodea la elección de los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Taddei dejó claro que el puesto de presidente no se decide por género, simpatías o memes virales, sino por votos. Sí, esos que la gente emite (o no) entre un tuit y otro.
La Constitución vs. los “me comentaron”
Mientras Claudia Sheinbaum, nuestra presidenta millennial favorita, soltaba en su mañanera que “le comentaron” que había una preferencia constitucional para que una mujer dirigiera la Corte, Taddei respondió con el equivalente institucional de un facepalm: “El artículo 94 es claro como agua de horchata”. O sea, el que saque más votos gana. Punto. No hay atajos, ni spoilers, ni loopholes basados en rumores.
Y así, con la elegancia de quien explica por enésima vez que Netflix no es lo mismo que HBO Max, Taddei zanjó el debate: Hugo Aguilar Ortiz, el abogado mixteco que lidera la votación con más de 5 millones de sufragios, será el próximo presidente de la SCJN. ¿La razón? Matemáticas básicas. Aunque algunos prefieran “interpretaciones creativas” de la ley.
Participación ciudadana: cuando el 12.22% decide por todos
Aquí el dato que duele: solo 12.22% del padrón electoral (10.9 millones de personas) se molestó en votar. Es decir, menos gente que la que sigue a Bad Bunny en Instagram definió el futuro judicial del país. Y eso que había acordeones de Morena repartidos como si fueran NFTs en 2021. Eso sí, ninguno de los elegidos tiene carrera judicial, pero bueno, ¿quién necesita experiencia cuando tienes carisma 4T?
Sheinbaum, por su parte, celebró la llegada de Aguilar Ortiz como “un cambio muy importante”, aunque sin aclarar si lo decía por su perfil indígena o por su alineación con el proyecto de AMLO. Lo que sí quedó claro es que el INE no se dejará “acorralar” por presiones políticas. O al menos eso dice Taddei, mientras cruza los dedos para que nadie le cambie el guion a media transmisión.
Moraleja: En México, hasta la Corte Suprema puede parecer un episodio de House of Cards, pero con menos trajes caros y más volantes de dudosa procedencia.
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