Los papeles no pueden ser más importantes que los pupitres
Olga Sosa, senadora de Morena por Tamaulipas, lanzó desde la tribuna una crítica con fundamento. No es solo un discurso. Presentó dos puntos de acuerdo que apuntan a dos grupos que el sistema suele dejar atrás: la niñez en movilidad y las personas adultas mayores.
Su primer objetivo es la Secretaría de Educación Pública (SEP). El llamado es claro: fortalecer de una vez la revalidación de estudios para menores migrantes. Porque la teoría choca con la realidad diaria en las escuelas.
“Garantizar el ejercicio pleno y efectivo del derecho a la educación sin distinción alguna por nacionalidad, estatus migratorio o condición documental implica no sólo permitir la inscripción, sino asegurar condiciones reales de permanencia”, subrayó.
Sosa desglosó el problema con precisión jurídica. La migración forzada o irregular genera interrupciones escolares, rezago, barreras lingüísticas y, el gran obstáculo, la falta de documentos. Los estudios internacionales ya lo advierten: esta movilidad constante reduce los años efectivos de estudio y aumenta el riesgo de abandono.
El meollo del asunto
La senadora reconoce que la SEP tiene mecanismos de revalidación. El problema está en el suelo, en la aplicación. Persisten brechas, discrecionalidad en algunos planteles, falta de protocolos claros y una coordinación interinstitucional que brilla por su ausencia.
La información no llega a las familias migrantes ni a las autoridades escolares locales. El resultado es que un derecho se convierte en un laberinto administrativo.
Y no se olvidó de los mayores
El segundo punto de acuerdo es un guiño inteligente a otra población vulnerable. Sosa exhorta a Cultura, al INAPAM y al FCE a promover clubes de lectura para personas adultas mayores. No pide estructuras nuevas ni presupuestos extraordinarios.
Propone articular lo que ya existe. Citó datos del MOLEC 2023: seis de cada diez personas de más de 65 años mantienen el hábito de leer. Es una herramienta poderosa para la estimulación cognitiva y el tejido comunitario.
Un exhorto con sello profesional
Sosa, quizá recordando su pasado como hija de abogado, fue cuidadosa. Enfatizó que su propuesta respeta las atribuciones técnicas de las dependencias. No busca imponer, sino potenciar esfuerzos institucionales que ya están ahí, pero quizá dispersos o sin rumbo claro.
Dos iniciativas. Un mismo fin: traducir los marcos normativos en acceso efectivo. Del papel a la práctica. Veremos si el exhorto se queda en otro documento para archivar, o logra mover la pesada maquinaria burocrática.




