Colombia: de Pablo Escobar a los influencers viajeros
Si pensabas que Colombia solo era famosa por su café, sus telenovelas y ese señor de bigote que ya no mencionamos (RIP, Netflix), prepárate para un plot twist. Carmen Caballero, la presidenta de ProColombia, salió al ruedo este miércoles a clamar que el país es más seguro que el WiFi de tu cafetería hipster favorita. Sí, lo dijo con otras palabras —”sostenible, inclusivo y comunitario”—, pero en criollo millennial: “Pueden venir sin miedo, que no los vamos a dejar en un callejón con un mapa de 1995”.
Seguridad: del “no vayas” al “¿cuándo reservas?”
Caballero, que básicamente es la cheerleader oficial del turismo colombiano, admitió que la seguridad es una “preocupación válida” (obvio, nadie quiere vacacionar en un episodio de Narcos). Pero, ¡sorpresa! Asegura que ahora hay “Estado de Derecho” y hasta “protección para visitantes”. O sea, ya no te piden el pasaporte… para robártelo. Según ella, las zonas turísticas tienen “presencia institucional y servicios fiables”. Traducción: hay más policías que en un concierto de Bad Bunny y el WiFi no solo funciona, ¡soporta Stories en 4K!
“Hoy visitar Colombia es posible y seguro”, dijo, como si estuviera vendiendo un timeshare en Cartagena. Pero ojo, no es un “todo incluido” al estilo Cancún: aún hay que aplicar el sentido común (léase: no dar tu número de cuenta a un desconocido que te ofrece esmeraldas “de descuento”).
De la pobreza al posicionamiento VIP
Aquí viene el discurso motivacional: en 20 años, la pobreza bajó del 65% al 25%, y ahora Colombia es la cuarta economía de Latinoamérica. O sea, pasó de ser el “primo problemático” de la región a ese amigo que sube fotos de sus vacaciones en Bali con hashtag #blessed. ¿El secreto? Turismo, baby. Casi 7 millones de visitantes en 2024, un 13.3% más que en 2023. Y entre enero y abril de este año, ya llegaron 2.3 millones de viajeros. Si esto fuera Tinder, Colombia tendría el superlike activado.
Lo mejor: el turismo ya es la principal exportación no minera del país, superando incluso al café. Sí, leíste bien. Ahora Colombia exporta más selfis desde Monserrate que granos de Juan Valdez. Y como bonus track, el sector es la segunda fuente de divisas. ¿Quién necesita petróleo cuando tienes playas, montañas y una cultura que vende sola?
Inversiones con propósito (y sin dramas)
Caballero no se conforma con números bonitos. Quiere inversiones que generen crecimiento y oportunidades en zonas remotas, porque —adivinen qué— la paz estable también vende. “Construir una paz duradera” suena bien, aunque algunos todavía piensan que Colombia es solo un set de filmación para documentales de crimen. Spoiler: ya no.
Así que, si tu feed está lleno de fotos de México y Portugal, quizá es hora de darle una oportunidad al país que lo tiene todo: desde Amazonas hasta ciudades que parecen sacadas de un cuadro de Botero (literalmente). Eso sí, no olvides el bloqueador solar y tu mejor pose para el Instagram. #ColombiaTeEspera (y no, no es clickbait).
¿Te animas a explorar? Comparte esta nota y descubre más destinos que están rompiendo estereotipos. ¡El mundo es más grande (y seguro) de lo que crees!




